Bíblico, no bíblico y anti-bíblico

¡Dios les bendiga!

Dentro del pueblo cristiano existe la creencia fundamental de que la Biblia es la palabra inspirada de Dios. Aunque existen varias explicaciones modernas acerca de esta propiedad del texto, la mayor fracción dentro del cristianismo considera que esta es la palabra de Dios. Esto es conocido en el ámbito teológico como la teoría de la inspiración verbal plenaria. Decimos que el texto contiene las letras que Dios quiso que tuviera para transmitir el mensaje tal cual designó en su voluntad.

De la inspiración bíblica podemos pasar a la infalibilidad y a la inerrancia. Pero, también podemos ir a un punto crucial detrás de todo esto: “la biblia es la palabra autoritativa de Dios para nosotros”. En ella encontramos la auto-revelación de Su voluntad. Si queremos conocer lo que él quiere para nosotros y con nosotros, solo debemos abrir este libro y pasar a través de sus hojas.

La autoridad de las Escrituras

Así como la infalibilidad sigue necesariamente de la inspiración, así mismo la autoridad del texto. Dios es el ser máximamente grande que existe en todo el universo y que jamás ha de existir. Sus atributos o propiedades máximas, son lo que lo hacer ser quien es. Él es digno de alabanza por lo que es. Pero, no solo es digno de ser alabado, sino que es una autoridad en todo el universo. O mejor dicho: la autoridad en el mismo.

En el teísmo clásico Dios es considerado como el creador de absolutamente todo. Por ser el fin último, esto amerita que se le vea como una autoridad en el sentido de la existencia, pues de él proviene todo. Pero no solamente en este sentido habría que considerarlo como la autoridad, sino que también en lo moral. Dios es la fuente de los valores y deberes morales objetivos, y como tal, prescribe deberes morales. Por esta razón es que poseemos obligaciones para con él. Conociendo esto podemos ver como por ser el locus de la moral hay que mirarlo como la autoridad cósmica. No hay opción, hay características que él posee que lo hacen digno de este título.

Las palabras de Dios son autoritativas. Si él ordena una acción la misma se convierte en nuestro deber, en donde no hacerla sería incorrecto. El medio para dar estas órdenes puede ser verbal (como lo fue en épocas pasadas) o puede ser escrito. Si un texto afirmar ser la palabra de Dios, y en dicho texto hay ordenanzas y deberes para nosotros, entonces el mismo se convierte en nuestra autoridad de vida práctica. Siempre y cuando se demuestre que el mismo sí es la palabra de Dios. Con esto lo que quiero decir es que la doctrina de la autoridad bíblica por ser la palabra de nuestro Señor es válida y verdadera. Lo que haré a continuación es presentarlo en forma de silogismo:

  1. Si la Biblia es la palabra de Dios entonces son autoritativas.
  2. La Biblia es la palabra de Dios.
  3. Por lo tanto, la Biblia es autoritativa.

No es mi intención actual dar evidencia exhaustiva de cada punto. Creo que la premisa 1 está más que clara, pues por ser Dios una autoridad sus palabras también lo son. En el caso de lo moral, sus palabras se convierten para nosotros en órdenes y comandos. El punto crucial aquí sería demostrar que la Biblia es la palabra de Dios. Pero tampoco este escrito es para tales fines, pues lo escribo para la comunidad de creyentes que tienen esta doctrina por válida. Lo que quiero resaltar es que el argumento es válido en lo que concluye y el texto bíblico es autoritativo.

Lo bíblico

Luego de haber sentado estas bases, paso a hablar de términos muy usados en la comunidad cristiana. Hablo de la frase: “lo bíblico”. De forma muy recurrente hablamos y exhortamos a practicar lo que es bíblico. Pero, ¿qué queremos decir con esto? Decimos que tenemos la obligación de realizar y creer todo lo que Dios nos manda en su palabra. No hacerlo sería ir en contra de Dios mismo.

En otro orden, cuando decimos que una creencia es bíblica, tenemos toda la intención de decir que está de acuerdo con lo revelado por Dios. Mi propia exhortación es que procuremos ser bíblicos en nuestras prácticas y creencias.

Anti-bíblico

En el extremo opuesto tenemos lo que es contrario a la doctrina y practica bíblica. Cuando decimos que algo es anti-bíblico hablamos de lo que no es acorde al texto o está en su contra. Este punto es importante pues estamos llamados a no hacer lo que está en contra de la autoridad de Dios, y a no creer lo que contradice lo revelado bíblicamente. Debemos evitar todo lo contrario a Dios que se encuentra en este renglón. No podemos creer que le agrademos creyendo y haciendo lo que es anti-bíblico. En esta posición somos contrarios a él. Y esto es muy problemático.

Evitemos las creencias que son contrarias a la sana doctrina y que perjudican nuestro accionar. Siempre he dicho y enseñado que una mala doctrina conlleva a una mala práctica. Un médico que posea mala información quirúrgica, ¿Cómo crees que va a operar, bien o mal? Así mismo, ¿vamos a agradar a Dios creyendo lo contrario a lo que él nos dice en su palabra? Creo que no.

No bíblico

En la parte intermedia tenemos una opción que se suele confundir con anti-bíblico. Me refiero a lo no bíblico. Cuando decimos que una creencia o práctica no es bíblica, queremos decir que no está en ella, pero de ahí no se sigue que sea anti-bíblica. Seria cometer un non sequitur. Establecimos muy bien que anti-bíblico es contrario, lo opuesto a Dios. Pero no bíblico no es lo mismo. Simplemente significa que no está en el texto. Esto lo puedo ilustrar mejor con un ejemplo sencillo. Es anti-constitucional en mi país hablar mal y ofender a los padres de la patria. Lo constitucional sería no hacerlo. Peor, lo no constitucional, sería no creer que ellos sean los padres de la patria o considerarlos como tal. En esta posición no hago ni creo algo anti-constitucional. En este mismo orden existen creencias y prácticas que no son anti-bíblicas pero tampoco son bíblicas. Por ejemplo, orar al Espíritu Santo. Lo bíblico es orar al Padre en el nombre de Jesús (Juan 14), pero hay muchos que lo hacen al Espíritu Santo. Ahora, ¿esto es anti-bíblico? No, lo sería si no fuera a la deidad, pues el Espíritu es Dios. Creo que de esta manera se puede ver lo que quiero diferenciar.

Hay prácticas y creencias no bíblicas que solo son eso: no están contenidas en su palabra. Pero por ello no quiere decir que están en contra de la misma.

Cruzando las fronteras

¿Cuál es el punto con todo esto? La preocupación y motor de este artículo es que dentro del cristianismo hay prácticas y doctrinas que no están en el texto bíblico y que son llamadas no bíblicas cuando en verdad son anti-bíblicas. Es muy importante mantener siempre la frontera de cada cual. Si pasamos de lo que no se encuentra en la Biblia a lo que está en contra de ella, aunque ciertamente no esté en el texto, esto no nos da razón para pensar que simplemente no es anti-bíblica. Sí lo es. Ya anteriormente dijimos que si está en contra de lo revelado en el texto, es anti, y es lo que por todos los medios debemos evitar. Recordemos que no bíblico nunca cruza la frontera a lo anti-bíblico. Si es cierto que todo lo contrario a la doctrina no está en ella, pero solo por eso no quiere decir que es no bíblico y no anti-bíblico. Aquí, vamos a establecer 2 criterios que nos ayudaran a hacer la diferencia clara a lo que se explica y nos ayudará a no confundir una con otra. ¿Cuándo lo no bíblico cruza la frontera y se vuelve anti-bíblico?

  1. Cuando no se encuentra explícita o implícitamente en el texto (esto es obvio, pues es eso lo que lo cataloga como no bíblico).
  2. Cuando está en contra del texto en alguna practica o doctrina.

De este modo vemos que todo lo que está contra la biblia (anti) no se encuentra en ella e intenta oponérsele a lo que expone. Sin embargo, lo que simplemente no está y no se le opone, es sencillamente no bíblico. La razón para marcar objetivamente estas diferencias es porque se suele o se tiende a justificar lo anti-bíblico como algo que no está mal, y que se refiere a lo que no está contenido en el texto. Pero, ya sabemos que esto no es así y que confundir tales términos es erróneo en todas las formas que existan.

Conclusión

Huyamos de lo que está en contra de Dios (sí, estar en contra de su palabra es oponerse a su autoridad) y creamos y practiquemos todo lo que es según su santa y divina voluntad. ¿Dónde podemos conocer la misma? En su palabra revelada por el mismo. Hacer lo que él nos dice es lo correcto. No hacerlo, es incorrecto y puede traer consecuencias graves y fatales en la eternidad.

Con relación a lo que no es según Dios pero no está en su contra, si hay algo de bueno en ello, no hay razón para no hacerlas o creerlas. Pero, nunca creamos que una creencia o práctica contra de él sea no bíblica y no anti. Todo lo que está en su contra es anti-bíblico. Esto es lo que debemos evitar.

¡Dios nos continúe bendiciendo!

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